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Relojes blandos de Dalí

Cuadro de los relojes blandos

El cuadro de Salvador Dalí “La persistencia de la memoria”, es popularmente conocida como “los relojes blandos” y se encuentra expuesta en el MoMa de Nueva York. Se convirtió tras su creación en una obra enigmática y fundamental. Una de esas imágenes que nadie olvida una vez vistas.

Cuenta la leyenda que se encontraba Dalí pintando un paisaje cercano a Port Lligat donde el crepúsculo ensombrecía unas rocas. En primer plano había pintado un olivo con las ramas cortadas y sin hojas. Se trataba de configurar una atmósfera transparente y melancólica para dar pie a incorporar alguna imagen sorprendente. Fue justo entonces cuando tuvo la visión de un reloj blando colgando de una rama de ese olivo.

La persistencia de la memoria o los relojes suaves

“La persistencia de la memoria” representa una típica escena tenebrosa y melancólica, muy daliniana, en la cual aparecen unos sorprendentes relojes que parecen derretirse lentamente. Sin duda el tiempo como concepto es el hilo conductor de la obra. El paso del tiempo que nos va descomponiendo ante el imposible sueño de la inmortalidad. También podemos observar en el cuadro una imagen del propio Dalí con sus largas pestañas. Parece estar dormido. Quizás esté soñando con el mismo cuadro que estamos viendo.

Los relojes suaves y la teoría del espacio tiempo

Dalí en aquella época en la concibió el cuadro tendría unos 28 años y estaba profundamente influenciado por la teoría de la “relatividad” de Einstein. Los relojes pasarían a representar una metáfora de la relatividad del espacio tiempo. La historia es muy bonita pero para ser sinceros del todo hay que confesar que el genio de Cadaqués también relató que se había inspirado en los quesos de camembert.

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¿Qué significan las hormigas?

Vemos unas hormigas en la pintura que suelen interpretarse como un indicio más de la decadencia que alberga todo el lienzo. Lo insectos son atraídos por la putrefacción de la escena que alcanza incluso a un reloj de oro.